Miyamoto musashi: El guerrero definitivo.

Los samurais las espadas más letales del Japón feudal, pero a lo largo de su más de 700 años ido desde su punto más algido a su total casi desaparición a mediados del siglo XIX con la creación de un ejercito moderno y Japon entrando en un periodo moderno pero respetando a un todas y cada una de sus milenarias tradiciones.
Pero no vamos hablar de la historia de Japon, si no de un Samurai que muchos lo consideran el que podria ser el guerrero definitivo o supremo. Claro esta que no estamos hablando de otro de Miyamoto Musashi fue un guerrero famoso del Japón feudal. También es conocido como Shinmen Takezō, Miyamoto Bennosuke, o por su nombre budista Niten Dōraku. Su nombre completo es Shinmen Musashi no Kami Fujiwara no Harunobu nacio en 1584 en la población de Miyamoto en la provincia de Mimasaka Los ancestros de Musashi eran una rama del poderoso clan Harima, originario de la provincia de Kyushu, la isla más meridional de Japón. Sabemos muy poco de su juvetud ppor que era huerfano era hijo de Shinmen Munisai, consumado maestro de esgrimista y nieto de Hirada Shokan, vasallo del señor feudal Shimmen Iga No Kami Sudeshige.
Su padre falleció antes o después no esta claro, inclusive la paternidad de Minisai como tampoco la maternidad de los cuales también hay apenas datos.
Omasa. La biografía temprana del personaje se vuelve confusa y apunta a que quizá era vástago de Yoshiko, la primera esposa de Munisai, de la que éste se divorció, siendo Omasa sólo su madrastra. Ésta, por cierto, era hija del señor feudal. En suma, la vida de Musashi únicamente empieza a clarificarse a partir de su séptimo cumpleaños.

A esa edad murió Omasa y el niño tuvo que ser acogido por su tío materno Doribo, un sacerdote del templo de Shoreian, que le enseñó a leer y escribir además de iniciarlo en el budismo. Su padre también le habría educado en artes marciales pero por poco tiempo, ya que en 1592 también falleció o, al menos, no se vuelve a saber de él. Las leyendas que circularían sobre Musashi aluden incluso a esa etapa infantil, contando que nunca se bañaba para evitar ser sorprendido inde fenso; en realidad, probablemente sea una forma de explicar una afección dermatológica que afeaba su aspecto. apón estaba sumido entonces en un estado de guerra civil por el intento unificador del país del daimyō Toyotomi Hideyoshi, de manera que Musashi n o pudo sustraerse a ese contexto, máxime siendo hijo de un samurái. Además, parece ser que tenía una fuerte constitución física y un carácter vehemente; de hecho, se dice que tomó su nombre de un célebre monje guerrero llamado Musashibō Benkei, ya que en l a niñez todavía era conocido como Bennosuke. Tan precoz fue en las artes guerreras que no tardó en disputar su primer duelo.
Fue a la edad de trece años, estando aún en el templo con su tío, y el adversario, Arima Kihei, seguidor de la escuela de esgrima S hinto Ryu, tiene el triste honor de haber sido el primer hombre que murió a sus manos. Le siguieron otros muchos. A los dieciséis años derrotó a otro guerrero llamado Akiyama y a los veintiuno era un duelista habitual que nunca perdía un combate. Cabe acla rar que estos combates no tenían por qué ser a muerte necesariamente ni tenían que deberse a razones personales; Kihei, por ejemplo, como si de un deporte se tratase, viajaba de un sitio a otro desafiando con petulancia a quien se atreviera a oponérsele (y eso le costó la vida). De hecho, Musashi dejó la tutela de su tío hacia 1599 para nomadear haciendo
lo mismo, adquiriendo así una experiencia que enriqueció aún más su talento natural. Algunos apuntan a que, aparte de lo impartido por su padre, estudió lu cha en la escuela Yoshioka – ryū; como siempre, resulta incierto. El caso es que en 1600 empezó una guerra entre los clanes Toyotomi y Tokugawa, en la que él participó en el bando del primero porque el clan Shinmen, con el que su familia tenía una relación d e vasallaje, se había aliado con él. Eso le enfrentó a una banda formada por decenas de otros familiares y amigos de los Yoshioka, que le retaron en las afueras con armas diversas, incluyendo flechas y mosquetes. Musashi llegó con antelación y se escondió, matando por sorpresa a un tercer hermano (que era menor de edad) y defendiéndose de los demás con una espada en cada mano, una larga (katana) y otra corta (wakizashi), originando de esa forma el estilo denominado Niten Ichi Ryu que, según se cuenta, adopt ó tras presenciar un duelo a la europea (con ropera y daga). El pertinaz duelista dejó Kioto en busca de aires más tranquilos y, según algunas fuentes, se dirigió a Nara para aprender la técnica de la lanza que practicaban los monjes locales, eligiendo el Templo Enkoji para ello.

Pasó los siete años siguientes haciendo el llamado musha shugyō, una especie de peregrinación para guerreros, mientras perfeccionaba sus habilidades. Para entonces era capaz de enfrentarse ya a cualquier adversario, tuviera éste e l arma que tuviera. Y es que siguieron los duelos; más de sesenta disputó y siempre victoriosamente aun cuando muchos de ellos fueron ante maestros. En 1607 venció a Musō Gonnosuke, creador de la escuela Shintō Musō, quien decidido a tomarse la revancha de sarrolló un nuevo estilo de lucha con palo; no se sabe si llegaron a combatir por segunda vez. Entonces se reactivaron los rescoldos de la guerra civil entre los Toyotomi y los Tokugawa. Musashi volvió a alinearse con los primeros, combatiendo en la denomi nada Batalla de Invierno de Osaka primero, que acabó en tablas, y en la de Verano, después, que supuso la debacle definitiva de los Toyotomi en 1615. Una leyenda – otra – dice que Musashi mantuvo un duelo singular con Tokugawa Ieyasu, el patriarca de los ven cedores, pero es más que improbable porque éste era ya septuagenario. De todas formas, Musashi tenía amigos en el otro bando y por eso al
acabar la contienda no fue represaliada . Al contrario, se significó bastante entrando al servicio del señor Ogasawara Tadanao, a quien asesoró en temas poliorcéticos en la construcción de su castillo y a cuyo hijo enseñó artes marciales (especialmente el shuriken, lanzamiento de estrellas ninja). Hablando de hijos, parece ser que también fue en esa época cuando él mismo a doptó uno, Miyamoto Mikinosuke, que en 1626 se haría el seppuku al morir el señor al que había jurado vasallaje.

En eso se diferenciaba de su padre adoptivo, que pese a servir a varios no duraba con ninguno. En cambio sí había reunido un grupo de discípul os en su escuela Enmei – ryū, fundada a partir de un libro que publicó cuando sólo tenía veintidós años, Enmei – ryū kenpō sho, en el que describía la técnica de lucha con dos espadas (katana para atacar y jutte para defenderse). Entre 1623 y 1627 siguió viaja ndo y en Edo entabló amistad con un consejero del shogun, ofreciendo sus servicios como maestro de armas pero no fue aceptado, así que reanudó sus andanzas y en Yamagata adoptó a un segundo hijo, Miyamoto Iori, que le acompañó en lo sucesivo. Y así, ambos recorrieron los caminos de Japón hasta que en 1634 entraron al servicio del daimyō Ogasawara Tadazane para reprimir la Rebelión de Shimabara, un levantamiento de campesinos japoneses católicos causado por una hambruna y el exceso de impuestos en combinació n con la persecución anticristiana a que los sometía el señor local, Matsukura Shigemasa, deseoso de hacer méritos para aspirar al shogunato. Como a los insurrectos se habían unido muchos ronin (samuráis sin señor), los servicios de Musashi y su hijo fuero n muy bien recibidos.
De hecho, Iori se distinguió en los combates y recibió un cargo público como recompensa. Su padre, en cambio, resultó herido de una pedrada y estuvo convaleciente casi todo el conflicto. Era todo un síntoma de que su hora empezaba a d eclinar. Dejó de viajar y se estableció en el castillo de Kumamoto con el daimyō Hosokawa Tadatoshi, dedicándose a practicar la lucha… y la pintura. Seguía aceptando duelos pero esporádicamente porque el físico le pasaba factura y se tuvo que centrar en la escritura de tratados.
De ellos, el más importante fue Go Rin No Sho (El libro de los cinco anillos), un tratado sobre el arte de la guerra en el que define al guerrero como una combinación de luchador, estratega, artista, artesano, escritor y filósofo c on el budismo de telón de fondo, a pesar de que consideraba necesario desvincular la religión del arte militar; «Respeta a Buda y a los dioses sin contar con su ayuda» era una de sus máximas. Terminó de escribirlo, junto con otro texto titulado Dokkōdō (E l sendero de la soledad), en 1645, dos años después de dejar la cómoda vida que le dispensaba el daimyō para retirarse como ermitaño a una cueva del Monte Kimpu. Justo a tiempo porque sintiendo que su tiempo se acababa dejó los manuscritos a su discípulo a ventajado y ese mismo año falleció, según algunos expertos de un cáncer. Lo enterraron con su armadura cerca de otro monte, el Iwato … y así co ntinuo la leyenda de Miyamoto musashi.

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